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martes, 9 de junio de 2009

¡Te caché!

El fin de semana fui a pasear con mi familia a Tepoztlán, de regreso con la ventana abierta por el calorón, y mientras el viento no paraba de golpearme la jeta fue cuando presencié algo inolvidable, algo que en serio preferiría no haber presenciado... pero ¿qué hacer? solamente se me ocurrió una cosa: escribir sobre eso.

Siempre, tanto de ida como de regreso, acostumbro ver los cerros, los árboles, cómo siembran, el cielo en busca de ovnis (ja) y sobre todo, los animales que viven por ahí. Esta vez, no fue la excepción y cuando íbamos aproximadamente a mitad del camino... ahí estaba, a lo lejos entre los matorrales y un par de árboles, una doña en cuclillas con la falda levantada hasta las axilas con cara de pujido, realmente me sorprendí... ¿por qué no se fue más pa' atrás? ¿por qué no escogió un lugar más escondido? y luego pensé... claro, ya no llegaba.

Lo más curioso del asunto es que todo esto pasó en cuestión de segundos, ella me siguió con la mirada hasta que nos perdimos de vista, fue entonces cuando comencé a reírme y mi mamá me hizo segunda después de contarle.

Nunca he tenido la facilidad de hacer pipí al aire libre, llámese carretera, banqueta, bosque, lo que sea. ¡No puedo! Tengo amigas poseedoras de una espontaneidad envidiable, con un par de trucos para no ser descubiertas mientras lo hacen, y la parte más terrible es que aún sin papel higiénico, kleenex o -mínimo- periódico, están dispuestas a llevar a cabo esta gran hazaña.

Hace unos tres o cuatro años nos volamos un par de clases para asistir al célebre carnaval de Tepoztlán (sí, voy seguido ¿y qué? jaja), era miércoles y los puestos comenzaron a quitarse por ahí de la una de la mañana. En el camino, a mi querida amiga le dieron ganas de liberar su hidratación, así que nos orillamos... se bajó los pantalones, comenzó a orinar, pasó un coche echándonos las altas y se trepó sin subirse los calzones al automóvil. Después se bajó, terminó y continuamos el trayecto como si nada. Esta no fue la primera, ni la última vez que hizo algo así. Después me platicaron que vino a la calle donde vivo a lo mismo, ¿le vió cara de baño público o cómo?

No quiero ni pensar en una diarrea o una situación similar que excluya hacer pipí en plena naturaleza o autopista. He vomitado en un par de carreteras, pero no tiene punto de comparación, jajaja, ¿cierto?. No puedo y creo que nunca podré.
En fin, un post ocioso.

domingo, 31 de agosto de 2008

Pain in the ass

¿Por qué tenderemos a la autodestrucción?, seguramente no faltará quien piense o murmure "mta, la drama queen". ¡No! en serio... nos autoinfligimos dolor. Basta ejemplificar con una picadura de mosco, nos rascamos hasta sangrar, sentimos picazón, ardor y al final solamente conseguimos una sensación dolorosa y un agujero en la piel.

Nos comemos una bolsa de palomitas y a la media hora ya estamos juzgándonos con en el clásico ¿y todavía me atrevo a quejarme?, tragona, barrosa, celulítica, ve la lonja, la piel grasosa y demás -o algo similar, jaja-. No tenemos dinero, pero nos encanta comprarnos el relojito, la blusita, los tenis, las chácharas y fritangas que se atreven a cruzarse en nuestro camino.


Una muy buena y atractiva para la gran mayoría: ¡12 meses sin intereses! al final compras tantas cosas (una ganga!) y luego no puedes detener el llanto, las quejas y el ¿por qué nadie me detuvo?, jaja. Pero ahí vas... y lo volverás a hacer. Eres víctima de la mercadotecnia... bueno, tu debilidad se reduce a eso.

Estamos con álguien por el simple hecho de estarlo, dejamos a un lado la atracción, el amor y el desarrollo emocional al vivir experiencias nuevas; ps estamos jóvenes, nos queda mucho futuro... pasársela bien es una buena excusa, pero ¿con eso tienes?. No.. evidentemente tiempo después estarás encontrándole defectos al de al lado, presenciar la formación de una burbuja de saliva te parecerá más alucinante. Te pondrás una fecha límite, ¡total, si ya te encariñaste un poco!, intentas sobrellevarlo, una rachita buena, luego te hartas más... no sabes cómo quitarte de encima al objeto de tu afecto -aunque sea por un rato-, vives en una montaña rusa emocional gratis, claro.. y todo para terminar odiando a muerte a quien alguna vez fue tu t-o-d-o. O en el mejor de los casos... saludarse de vez en cuando, sin dejar de criticarlo/la a fondo una vez desaparecid@.

Si vives con tus papás no los soporto y si vives sol@ cómo los extraño!. Si álguien te dice algo demasiado tarde me hubieras dichoooo!, si te lo dice muy "temprano" no maaanches, no me digas esoooo!. Hay miles, miles...

Nos cortamos las venas por cualquier cosa... cuando éramos chiquitos lo peor era pelearte por una muñeca, un cochecito o por no obtener el juguete de moda, igual te daban una paleta y se te olvidaba. Crecemos y los problemas se multiplican, el mundo, el novio, los amigos, no encuentro chamba, mi perro, mis huesos y el calcio, ¿tampón o toalla?, no me baja, ¿hablaron mal de mí? me las van a pagar, ¿empezaré ya a tomar ácido fólico?, ¿normal o light?, se va a terminar el mundo, no tengo dinero, me dio gripa, ¿sencillo o doble?, los triglicéridos, ¿alto, grande o venti?, ¿me sepultan o me creman?, ¿taxi, coche o ruta?, no tengo para pagar el doctor, dalay... ¿fumar o no fumar?, sigo sin tener dinero, y sin encontrar trabajo. ¿victoria, león, pacífico, corona o montejo?, una marcha en contra de la inseguridad, ¿hijos?, ¿pc o mac?, debo pagar la renta, los osos polares se mueren, ¿y si se termina el agua? y blah, blah.

Hay millones de cosas qué hacer, qué pensar, de las cuales quejarse y platicar... la solución es encontrar un equilibrio y no bitchear taaaanto. Con tantas opciones y tanta información... no sé qué suceda primero, volvernos locos, matarnos unos a otros o el mundo se terminará. Tengo gripa y siento que muerooooo - Así como yo! Nos encanta sufrirle.
En fin... ya no se azoten, jaja.